Psicología

La transferencia: Fran Fine y la complicada relación con un terapeuta imperfecto

Cuando era niña, era fanática de la serie “la niñera. Recuerdo que uno de los capítulos que más me gustaron fue cuando Fran -la niñera- empieza a ir al psicólogo. Ella estaba muy entusiasmada con él, lo admiraba. Le decía a su amiga Val que  su terapeuta era la persona más inteligente que había conocido, que era elegante, brillante, prácticamente un ser humano que no era humano. Val le dice a Fran que desearía poder verlo con sus propios ojos, pues no cabía en ella la imagen de alguien tan perfecto.

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Pasa un par de semanas  en los que la relación de Fran con su terapeuta se va fortaleciendo, un día Fran y Val deciden ir al cine a ver alguna premier, mientras compraban palomitas Fran ve a lo lejos a su psicólogo y entusiasmada le dice a Val que allí se encuentra, Val se emociona pues finalmente va a poder ponerle cara a la perfección humana que representaba él. Cuando ambas lo están observando a lo lejos, se percatan que él empieza a sacarse los mocos de la nariz para posteriormente comérselos. Val le dice lo obvio: él no parece una persona muy inteligente, muchísimo menos tan grandiosa como se le había descrito. Mientras que Fran por su parte luce desecha, impávida, algo de su amor hacia él había muerto en ese momento.

A partir de ese suceso, la idea de compartir un cuarto con él, compartir sus secretos y sus más profundos temores se vuelve algo insostenible para ella.  Sin embargo, no encuentra la manera de decírselo pues a pesar de todo teme causarle algún daño. Posteriormente tiene que enfrentar lo sucedido, y le explica al terapeuta lo que vio y cómo la hizo sentir eso. La respuesta del terapeuta fue algo así: “Al momento que me empiezas a ver con un humano, a percatarte de mis equivocaciones es porque estás curada Fran”.

Y pues bueno, el terapeuta la da de alta y le dice que ya no tienen porque verse porque ella está perfecta.

¿por qué me dedico a narrar un capítulo resumido de una serie? Porque, yo, joven e ignorante crecí pensando que esa era una verdad, que para que una terapia funcionara tendríamos que empezar a ver a nuestro terapeuta como una persona común y corriente.

Y ahora surge en mi vida un antes  y un después de leer a Freud, antes desconocía de términos, o qué era lo que se presenta en la relación de terapeuta-paciente. Ahora entiendo que la relación del paciente con su terapeuta puede entenderse como una expresión clínica de las pulsiones (Nasio, 1999)

Que la transferencia es “una repetición muy especial: en vez de recordar el pasado, el analizante lo repite como una experiencia vivida en el presente de la cura, ignorando que se trata de una repetición. El paciente transfiere sus emociones infantiles, del pasado hacia el presente y de sus padres hacia el analista” (Nasio, 1999)  basta una breve descripción de la vida de Fran con sus padres para entenderla: su madre, una mujer ventajosa que presionaba a Fran para que se casara pues prácticamente siempre la hacía sentir que la había desilusionado por las decisiones que había tomado, mientras que su padre, se encuentra presente en su vida pero de una manera meramente simbólica, pues se mantiene alejado de la vida de Fran (en ningún episodio se logra ver su cara, sólo sabemos que es una persona calva con muchos complejos) así que ante ese panorama familiar desolador, era lógico que Fran presentara una transferencia positiva con su terapeuta, entendida esta como una relación compuesta por sentimientos amistosos o tiernos admiración. (Freud, 1912).

Sin embargo, en el mismo episodio nos muestra dos puntos que ahora no podría pasar por alto: cuándo Fran descubre que su terapeuta es una persona común como ella, se presenta una ambivalencia de las directivas sentimentales, la cual Freud nos explica como la facultad que tienen las personas neuróticas de poner sus transferencias al servicio de la resistencia. Allí donde la facultad de transferencia se ha hecho escencialmente negativa.  Así que al momento que Fran descubre un pequeño error de su terapeuta, vive lo que es una manifestación de la resistencia y por eso el camino hacia su cura se ve perturbado (Freud, 1914)

Ahora, yo no podría terminar este trabajo sin cuestionarme: ¿el terapeuta tomó la  decisión de dar de alta a Fran porque se sintió expuesto ante ella? O ¿sólo yo continuaba viendo a Fran como una mujer bastante perturbada?.