adolescencia

todavía me duele el labio.

Llega un momento en la vida, en el que sufrimos constantes bombardeos de nostalgia. 

Los recuerdos nos llegan en cualquier momento del día, por ejemplo tomando un café en la mañana o realizando un informe de trabajo por la tarde. Es necesario dejarnos llevar un poquito por está nostalgia y abrazar esos flashazos del pasado que nos atacan. 

Por ejemplo, Hoy estaba absorta leyendo unos documentos, cuándo recordé a dos de mis compañeras de la preparatoria. Las dos eran muy diferentes a mí y entre ellas mismas, pero aún así creí que podíamos ser mejores amigas para toda la vida. Soy hija única, así que la idea de tener una mejor amiga era la manera en la que pensaba podría suplir la carencia de un hermano o hermana. Sin embargo no cubrieron nada, pero sí aprendí muchísimo de ellas. 

Una de ellas fue mi maestra de seducción, recuerdo que era una chica muy segura de sí misma, algo Dark y siempre se quejaba de que nadie le hacía caso a Pearl Jam y que ella no entendía porque. Me acuerdo que una ocasión nos fuimos de pinta ella y yo, iba un chavo que me gustaba mucho al cual llamaré “J”, entonces yo le dije a mi amiga que me  gustaría acercarme a él, ella propuso que jugáramos a la botella de reto y castigo, entonces a “J” le tocó escoger el castigo y él decidió que mi amiga y yo nos besáramos. Mi amiga habló por mi y dijo que aceptaba, siempre y cuando luego él me besará a mí y entonces pasó, yo me bese con mi amiga, luego me besé con “J”, después mi amiga empezó a besarlo a él y yo desaparecí de la escena y aprendí: nunca digas quién te gusta, porque sólo lo vuelves más deseable. 

La otra chica del crew me enseño que la gente necesitada de atención es muy desesperante, ella se definía como punk bisexual y era muy curiosa porque cada que se presentaba decía: “Hola, soy -A- y soy bisexual”, la mayor tiempo me desesperaba porque gritaba mucho, reía mucho, y parecía muy contenta de la vida que tenía y eso me causaba un poco de conflicto porque rompía con toda la imagen que yo me había creado del punk. El caso es que una vez que “A” se enteró que la otra chica y yo nos habíamos besado, se me fue encima a golpes porque al parecer estaba enamorada de la otra amiga. Y así fue como una tarde jugando a la botella acabó con mi esperanza de tener mejores amigas, de tener un amor preparatoriano, y con el labio reventado.