corazón roto

No fuimos estrellas de Rock

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Terminé el libro, lo acerqué a mi pecho y lloré cómo si mi vida dependiera de eso.

Aunque yo sabía que nuestra relación no había sido cómo la de Robert Mapplethorpe y Patti Smith, se me quedó en la cabeza una frase en la que Patti resume todo lo que Robert fue para ella: “La otra tarde, cuando te quedaste dormido en mi hombro, también yo me dormí. Pero antes de hacerlo pensé, mientras miraba todas tus cosas y creaciones, y repasaba tus años de trabajo, que de todas tus obras, tú continuabas siendo la más bella”.

Aún en las mañanas me despierto preguntándote en mi cabeza ¿hoy qué quieres de desayunar?

Cuándo arruinan tu lugar favorito

Caminaba por las calles de Monterrey en una sucia y pestilente calle conocida como Aramberri, tres cuadras antes de llegar al bar ya empezaba a oler a orines, ni siquiera necesitabas ver las calles o pedir sugerencias de cómo llegar a ese bar, era suficiente con seguir el olor.

Y llegue, antes de entrar al bar di una bocanada profunda de aire ya preparada me animé a entrar, aguante la respiración lo más que pude hasta que desde el patio vi cómo se alzaba tu mano y la seguí, como solía seguirte siempre, cómo un cachorrito necesitado que le soben el lomo. Llegue hasta ti y apretaste tan fuerte mis cachetes que escupí todo el aire y volví a mi color natural el cual no es tan pálido como me gustaría, ni tan rojo que dé vergüenza.

Enrede mis brazos en tu cuello y te pegue el cuerpo , antes cuándo hacía eso sentía como todo se incendiaba, las vibraciones esas raras que cuentan en los cuentos.Pero ésta vez fue diferente, está vez vez no sentí eso. Tú bebías una caguama y tenías un vaso extra para compartirme. después del primer sorbo y de haber aclimatado a mi nariz a los olores te pregunté ¿por qué me has citado en un lugar tan feo?  y me contestaste: “es mejor que repudies un lugar feo, a que te enemistes con un lugar al que valdría la pena volver”.  Yo medio entendía -aunque no quería- lo que querías decir. Me dijiste “A veces, los  años pesan mucho entre dos personas, y recuerda aquel poema que dice que cuando se termina una relación es porque se tiene que volver al juego del amor”. Pelmazo ¿quién quiere volver a ese pinche juego? -pensé-.

En ese momento nos dijimos adiós, y tu no lo sabes o no lo imaginas. Pero arruinaste mi bar favorito, porque tú nunca pudiste entender que hasta los monstruos más feos o los más pestilentes, si intentas conocerlos te pueden demostrar que tienen un gran corazón, menos tú.  (más…)