Costa Rica

Despedida en Costa Rica

El año pasado me fui a vivir 3 meses a Costa Rica, fui a realizar un voluntariado en una ONG de Derechos Humanos. Bueno, ese fue el pretexto, la realidad es que escapaba para ver si podría curar un corazón bastante lastimado.

El caso es que los tres meses pasaron muy rápido, conocí un par de lugares del país pero gran parte del tiempo lo distribuí en conocer la cultura local de San José, la Ciudad que me recibió y básicamente me adopto por ese tiempo.

La mentalidad “pura vida” de las personas ticas (gentilicio de las personas nacidas en Costa Rica -porque la gente siempre pregunta) hizo que fuera muy fácil para mi adaptarme, soy una persona que le gustan las rutinas, me gusta que el mesero del restaurante me conozca y sepa que me gusta ordenar, así que empecé a frecuentar de manera regular un bar, parecía un bar típico con vídeos musicales variados y cerveza bastante barata, pero recuerdo que el día que me conquisto ese lugar no fue por la atención del mesero, sino porque antes de que cerraran la cortina empezó a sonar esta canción.

Ya bueno, hice mucho preambulo. El caso es que el día que me despedí de Costa Rica, estaba sola en lo que había sido mi apartamento con las maletas listas, una de las personas con la que desarrolle una amistad muy cercana me mando un mensaje diciéndome que no fuera aburrida, que un par de amigos suyos -y ahora míos también- querían despedirse de mi, y pensé ¿por qué no hacerlo? valdrá la pena decirle adiós a Erick (el mesero), a David, a Alina… Así que me presenté en el lugar con la consigna de que sólo estaría 2 horas, máximo 3 porque mi vuelo saldría a las 6am rumbo a México con muchas conexiones.

Llegando al lugar, el mesero se acercó y me preguntó: “mae, es cierto qué se va para México? y vos pensás regresar?” No esperó mi respuesta e inmediatamente dijo: “bueno lo que sea, el día de hoy los jagger van por parte de la casa mae, pásela como decimos acá, bien pura vida” y así fue como las sillas se fueron llenando de mis amigos, la mesa de shots de jagger y de botellas de cerveza y finalmente a las 3 de la mañana me di cuenta que tenía que ir por mis maletas, no sin antes tararear un pedazo de la canción que me llevo a lo que fue mi bar favorito de Costa Rica, abrazando a mis amigos y cantando: “Día a día aprendiendo a ser, miro hacía atrás todo el camino hecho…” 

Y me parece que ha sido, la canción más indicada para despedirme de ese que fue uno de mis momentos favoritos de vida.