historias

Moho

No sé de dónde saliste, o qué fue lo que me llamó a ti.

Pero aún recuerdo tener tu olor en mi nariz.

Me dice mi corazón, que bajaste de un cerro gris,

Que peleaste con los lobos y te dejaste educar por osos.

Que te hiciste agua en el río y que con tu fuerza y ligereza me llevaste a las piedras que están en la orilla.

Qué me dejaste ser el moho de la piedra,

Que te deje ser la serpiente que estrangula,

Que te pedí que me quitaras el aire.

Qué apenas me estoy quitando las escamas de la piel,

Sacudiendo el polvo

Perdiéndote.

El morro de la prepa

Cuando tenía 15 años  algunas personas me conocían como Mandy, porque tenía un novio que le decían Mandíbula y  en una ciudad tan machista era/es habitual que algunas mujeres no posean su propia identidad.

Yo acepte el apodo porque me gustaba, porque una integrante de The Devotchkas se llamaba así, y yo no podía salir de mi casa sin pilas para mi reproductor y los discos de ellas.  Sus guitarras sucias, su aspecto desaliñado las canciones imbéciles pero divertidas me hacían ir con gusto a la preparatoria, el primer día de prepa yo llevaba una playera de Bad Religion y un  pantalón aguado verde militar. Estaba sentada afuera de la preparatoria con los audífonos puestos cuando un vato alto de pelillo como castaño claro y ojos color entre azul y morado se me acerco para decirme: “no manches morra, qué chida playera” le di las gracias y empezamos a platicar de bandas como Millencolin, Anti-Flag entre otras, nos habíamos emocionado y eso hizo que entrara tarde a mis clases, él se fue porque el iba en el turno de la mañana y yo en el de la tarde, a él le decían Mora.

Aveces él me esperaba a la salida de sus clases, o yo llegaba muy temprano para pasarnos discos, él fue el primero que me prestó un disco de Tiger Army, y fue la persona que me metió en más problemas en ese mi pequeño mundo adolescente, porque una vez estando afuera él se puso a fumar un cigarro y le hablaron a mi mamá para decirle que había estado afuera de clases fumando marihuana, mi mamá me llevo a hacerme una prueba de anti-doping pero se arrepintió cuando íbamos entrando porque eso era muy invasivo, supongo… El caso es que Mora embarazó a una chava cuando estabamos por terminar el primer semestre de la prepa y ya no volví a saber nada de él.

Sí lo ven por ahí, díganle que aún tengo su disco de Tiger Army.

No fuimos estrellas de Rock

patti_mapplethorpe_masquecine

Terminé el libro, lo acerqué a mi pecho y lloré cómo si mi vida dependiera de eso.

Aunque yo sabía que nuestra relación no había sido cómo la de Robert Mapplethorpe y Patti Smith, se me quedó en la cabeza una frase en la que Patti resume todo lo que Robert fue para ella: “La otra tarde, cuando te quedaste dormido en mi hombro, también yo me dormí. Pero antes de hacerlo pensé, mientras miraba todas tus cosas y creaciones, y repasaba tus años de trabajo, que de todas tus obras, tú continuabas siendo la más bella”.

Aún en las mañanas me despierto preguntándote en mi cabeza ¿hoy qué quieres de desayunar?

El Pub 340

Tengo una amiga Japonesa, la conocí en Vancouver en el 2013. Yo estaba sentada en la barra de un bar de baja calidad sola esperando a ver si me encontraba con alguien, se había sentado a lado de mi un señor hondureño y empezamos a platicar de la vida, él se puso muy intenso y quería invitarme las cervezas. Yo le dije que no las primeras tres veces, tengo la sensación de que si les permites a las personas que paguen por ti les das cierto poder que yo no quiero que tengan, en fin. Después de un rato me aburrió su conversación, sólo hablaba de clubes de salsa y las mujeres canadienses que lo seguían por ser latino. A lo lejos vi a un amigo español que se sentaba en una mesa y le dije al hondureño “ya han llegado mis amigos, gracias por las cervezas y fue un placer” a lo que él dijo: “tanto invertido y para nada” y creo que soltó una maldición pero yo no le puse atención.

Me senté en la mesa de el Español, él estaba con otros tres españoles y dos japonesas, las japonesas eran muy atractivas y amables. Los chicos no paraban de hablar en español así que les dije: “chavales, dejen de hablar en español que aquí hay dos lindas jovencitas que no lo entienden” las japonesas agradecieron mi intervención y en cuestión de minutos ya se estaban comiendo los unos a los otros, yo seguía con mi misma cerveza, ya caliente así que decidí irme. Al día siguiente una de las japonesas me agregó al facebook y me agradeció porque tuvo una de las mejores noches de su vida.

No me dio detalles, aunque la verdad me hubiera gustado que lo hiciera. Pero mi mente ha volado mucho solamente con saber que fue “una de las mejores noches de su vida”.

Aún la tengo en facebook, y sigo sus historias de diversiones nocturnas.  (más…)