pensamientos

Los 7 días de la semana en mi casa

Día 1:

Encuentro una pequeña herida en la pared.

Día 2:

La herida en la pared se vuelve más grande, más gruesa.

Día 3:

Empiezo a encontrar pequeños fragmentos de la pared en el piso, es polvo, polvo resultado de la herida cada día más gruesa.

Día 4:

La herida en la pared, cada día más gruesa empieza a latir. La toqué y me lastimó el dedo. Me alejo.

Día 5:

El latido de la pared no me deja dormir.

Día 6:

No me quiero acercar, pero el sonido me está matando.

Día 7:

Le pedí a Rosaura que me permitiera quedar en su casa, sé que tengo que callar el latido en la pared pero no será hoy. Me demoré mucho tiempo en arreglarla, y deje que la herida creciera, de ella nacieron otras y reprodujeron su sonido  y su polvo. Veré que hago, pero no será hoy.

todavía me duele el labio.

Llega un momento en la vida, en el que sufrimos constantes bombardeos de nostalgia. 

Los recuerdos nos llegan en cualquier momento del día, por ejemplo tomando un café en la mañana o realizando un informe de trabajo por la tarde. Es necesario dejarnos llevar un poquito por está nostalgia y abrazar esos flashazos del pasado que nos atacan. 

Por ejemplo, Hoy estaba absorta leyendo unos documentos, cuándo recordé a dos de mis compañeras de la preparatoria. Las dos eran muy diferentes a mí y entre ellas mismas, pero aún así creí que podíamos ser mejores amigas para toda la vida. Soy hija única, así que la idea de tener una mejor amiga era la manera en la que pensaba podría suplir la carencia de un hermano o hermana. Sin embargo no cubrieron nada, pero sí aprendí muchísimo de ellas. 

Una de ellas fue mi maestra de seducción, recuerdo que era una chica muy segura de sí misma, algo Dark y siempre se quejaba de que nadie le hacía caso a Pearl Jam y que ella no entendía porque. Me acuerdo que una ocasión nos fuimos de pinta ella y yo, iba un chavo que me gustaba mucho al cual llamaré “J”, entonces yo le dije a mi amiga que me  gustaría acercarme a él, ella propuso que jugáramos a la botella de reto y castigo, entonces a “J” le tocó escoger el castigo y él decidió que mi amiga y yo nos besáramos. Mi amiga habló por mi y dijo que aceptaba, siempre y cuando luego él me besará a mí y entonces pasó, yo me bese con mi amiga, luego me besé con “J”, después mi amiga empezó a besarlo a él y yo desaparecí de la escena y aprendí: nunca digas quién te gusta, porque sólo lo vuelves más deseable. 

La otra chica del crew me enseño que la gente necesitada de atención es muy desesperante, ella se definía como punk bisexual y era muy curiosa porque cada que se presentaba decía: “Hola, soy -A- y soy bisexual”, la mayor tiempo me desesperaba porque gritaba mucho, reía mucho, y parecía muy contenta de la vida que tenía y eso me causaba un poco de conflicto porque rompía con toda la imagen que yo me había creado del punk. El caso es que una vez que “A” se enteró que la otra chica y yo nos habíamos besado, se me fue encima a golpes porque al parecer estaba enamorada de la otra amiga. Y así fue como una tarde jugando a la botella acabó con mi esperanza de tener mejores amigas, de tener un amor preparatoriano, y con el labio reventado. 

Para que poner un nombre.

Camino a media noche con un café helado.

Quemándome con el agua que cae del cielo

abriéndome la cara con el viento gélido

Repitiéndome la misma estrofa de la canción:

“started crashing his head against the locker,
started crashing his head against the locker,”

Me topo con la pared

Contemplo mis manos, he perdido un dedo.

 

Moho

No sé de dónde saliste, o qué fue lo que me llamó a ti.

Pero aún recuerdo tener tu olor en mi nariz.

Me dice mi corazón, que bajaste de un cerro gris,

Que peleaste con los lobos y te dejaste educar por osos.

Que te hiciste agua en el río y que con tu fuerza y ligereza me llevaste a las piedras que están en la orilla.

Qué me dejaste ser el moho de la piedra,

Que te deje ser la serpiente que estrangula,

Que te pedí que me quitaras el aire.

Qué apenas me estoy quitando las escamas de la piel,

Sacudiendo el polvo

Perdiéndote.

El morro de la prepa

Cuando tenía 15 años  algunas personas me conocían como Mandy, porque tenía un novio que le decían Mandíbula y  en una ciudad tan machista era/es habitual que algunas mujeres no posean su propia identidad.

Yo acepte el apodo porque me gustaba, porque una integrante de The Devotchkas se llamaba así, y yo no podía salir de mi casa sin pilas para mi reproductor y los discos de ellas.  Sus guitarras sucias, su aspecto desaliñado las canciones imbéciles pero divertidas me hacían ir con gusto a la preparatoria, el primer día de prepa yo llevaba una playera de Bad Religion y un  pantalón aguado verde militar. Estaba sentada afuera de la preparatoria con los audífonos puestos cuando un vato alto de pelillo como castaño claro y ojos color entre azul y morado se me acerco para decirme: “no manches morra, qué chida playera” le di las gracias y empezamos a platicar de bandas como Millencolin, Anti-Flag entre otras, nos habíamos emocionado y eso hizo que entrara tarde a mis clases, él se fue porque el iba en el turno de la mañana y yo en el de la tarde, a él le decían Mora.

Aveces él me esperaba a la salida de sus clases, o yo llegaba muy temprano para pasarnos discos, él fue el primero que me prestó un disco de Tiger Army, y fue la persona que me metió en más problemas en ese mi pequeño mundo adolescente, porque una vez estando afuera él se puso a fumar un cigarro y le hablaron a mi mamá para decirle que había estado afuera de clases fumando marihuana, mi mamá me llevo a hacerme una prueba de anti-doping pero se arrepintió cuando íbamos entrando porque eso era muy invasivo, supongo… El caso es que Mora embarazó a una chava cuando estabamos por terminar el primer semestre de la prepa y ya no volví a saber nada de él.

Sí lo ven por ahí, díganle que aún tengo su disco de Tiger Army.

No fuimos estrellas de Rock

patti_mapplethorpe_masquecine

Terminé el libro, lo acerqué a mi pecho y lloré cómo si mi vida dependiera de eso.

Aunque yo sabía que nuestra relación no había sido cómo la de Robert Mapplethorpe y Patti Smith, se me quedó en la cabeza una frase en la que Patti resume todo lo que Robert fue para ella: “La otra tarde, cuando te quedaste dormido en mi hombro, también yo me dormí. Pero antes de hacerlo pensé, mientras miraba todas tus cosas y creaciones, y repasaba tus años de trabajo, que de todas tus obras, tú continuabas siendo la más bella”.

Aún en las mañanas me despierto preguntándote en mi cabeza ¿hoy qué quieres de desayunar?

Mi romance con la comida.

waffles

El pan recién horneado es algo que me parece maravilloso, no solamente por lo caliente o lo suave, sino por lo aromatizante que resulta. El pan recién horneado convierte una casa inmediatamente en un lugar amoroso, hogareño y da la impresión de volver a tiempos lejanos dónde todo lo que se necesitaba para ser feliz era una varilla de vainilla, un horno con suficiente leña y las manos de una amorosa persona que dejaba algo de su corazón en la preparación.

No sé porque siempre me ha parecido que nos remonta a tiempos lejanos dónde la relación de las personas con la comida era algo más intimo, algo así como lo describía Laura Esquivel en el libro “Cómo agua para chocolate”  y cito: “Y así como un poeta juega con las palabras, así ella jugaba a su antojo con los ingredientes y con las cantidades obteniendo resultados fenomenales”.  Porque la comida es la manera más cercana en la que llevamos el exterior al interior, porque la comida da energía, potencializa los sentidos, la comida preparada con amor es capaz de hacer feliz a la persona más gruñona, es capaz de sentar en la mesa a cientos de personas y entablar conversaciones sin ninguna finalidad más que la de compartir los platillos y después de eso se puede convertir en el tema principal.

En resumen, empece hablando de pan y termine hablando de comida en general. Porque me gusta la comida, porque me gustan los rituales, porque me gusta la rutina de que no importa en que lugar del mundo estás siempre habrá un momento en el día en el que te sientes a disfrutarla. No importa si eres rico y no la valoras lo suficiente, o si eres pobre y sabes que la comida a final de cuentas es más importante que el oro, la comida siempre está presenté en nuestra vida.