#poesía

Los 7 días de la semana en mi casa

Día 1:

Encuentro una pequeña herida en la pared.

Día 2:

La herida en la pared se vuelve más grande, más gruesa.

Día 3:

Empiezo a encontrar pequeños fragmentos de la pared en el piso, es polvo, polvo resultado de la herida cada día más gruesa.

Día 4:

La herida en la pared, cada día más gruesa empieza a latir. La toqué y me lastimó el dedo. Me alejo.

Día 5:

El latido de la pared no me deja dormir.

Día 6:

No me quiero acercar, pero el sonido me está matando.

Día 7:

Le pedí a Rosaura que me permitiera quedar en su casa, sé que tengo que callar el latido en la pared pero no será hoy. Me demoré mucho tiempo en arreglarla, y deje que la herida creciera, de ella nacieron otras y reprodujeron su sonido  y su polvo. Veré que hago, pero no será hoy.

Para que poner un nombre.

Camino a media noche con un café helado.

Quemándome con el agua que cae del cielo

abriéndome la cara con el viento gélido

Repitiéndome la misma estrofa de la canción:

“started crashing his head against the locker,
started crashing his head against the locker,”

Me topo con la pared

Contemplo mis manos, he perdido un dedo.

 

Moho

No sé de dónde saliste, o qué fue lo que me llamó a ti.

Pero aún recuerdo tener tu olor en mi nariz.

Me dice mi corazón, que bajaste de un cerro gris,

Que peleaste con los lobos y te dejaste educar por osos.

Que te hiciste agua en el río y que con tu fuerza y ligereza me llevaste a las piedras que están en la orilla.

Qué me dejaste ser el moho de la piedra,

Que te deje ser la serpiente que estrangula,

Que te pedí que me quitaras el aire.

Qué apenas me estoy quitando las escamas de la piel,

Sacudiendo el polvo

Perdiéndote.